Edith Stein, de atea a carmelita víctima del Holocausto

«Nuestro mayor misterio es el de nuestra libertad personal. Tanto, que incluso Dios se retrae ante ella. Él solo quiere la soberanía sobre los seres creados cuando la propia entrega es un regalo plenamente libre hecho por amor».

Te queremos acercar a la figura de la filósofa y religiosa Edith Stein, una de las 6 millones de personas asesinadas por el régimen nazi por su origen judío.

Edith y su hermana Rosa, después de pasar por la indiferencia religiosa y el ateísmo, decidieron bautizarse, y Edith acabó ingresando como religiosa carmelita descalza en un convento de Colonia bajo el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. La nueva monja vivió su vocación carmelitana en la línea de los grandes maestros de su orden -Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Teresa de Lisieux-, cuyas enseñanzas asimiló hasta el punto de alcanzar la contemplación mística. Su espiritualidad, que se alimentaba de la Sagrada Escritura y los sacramentos, está siempre apuntalada por su reflexión filosófica.

Nada pudo evitar que tanto Edith como Rosa Stein, fueran perseguidas y deportadas a Auschwitz por su condición de católicas judías, donde fueron asesinadas en la cámara de gas el 9 de agosto de 1942, y sus cenizas arrojadas a un campo cercano.

Con los Escritos Esenciales de Edith Stein descubrirás a una mujer con una fuerte y cautivadora personalidad. Una persona que trasladaba tranquilidad y serenidad a quienes compartían el tiempo y espacio con ella, incluso en las peores circunstancias. Una persona, cuya discreción jamás pudo disimular la fuerza de su pensamiento y la grandeza de su alma. Sus palabras siguen siempre vivas.

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La misa tridentina, del pasado de Benedicto al presente de Francisco

Un nuevo motu proprio del Papa Francisco del 16 de julio –Traditionis custodes– redefine las modalidades de uso del misal preconciliar, la misa tridentina aprobada en 1962 y en vigor hasta 1970. Una reforma sobre otra reforma de su antecesor, Benedicto XVI, en 2007, bajo el motu proprio Summorum Pontificum. El actual pontífice ha detectado, con pena y preocupación, un riesgo grave de división dentro de la Iglesia a través de una encuesta promovida por la Congregación para la Doctrina de la Fe entre los obispos. Aquellas concesiones magnánimas han sido utilizadas «para aumentar las distancias, endurecer las diferencias, construir oposiciones que hieren a la Iglesia y obstaculizan su camino, exponiéndola al riesgo de la división”. Por ello, entre otras novedades, devuelve al obispo la responsabilidad de regular la celebración según el rito preconciliar “siguiendo las orientaciones de la Sede Apostólica». Revierte así la decisión del papa Benedicto de ofrecer la posibilidad de celebrarla con el Missale Romanum tridentino -versión aprobada por Juan XXIII en 1962- sin tener que solicitar autorización previa a Roma o al obispo del lugar. Entonces, fue una decisión no muy bien acogida, ni si quiera en la curia, aunque ratificara, al final del documento, que la reforma litúrgica posconciliar «es y seguirá siendo […] la forma normal».

Aquel gran debate público está en el libro Benedicto XVI, una vida. Su autor, Peter Seewald, refleja el testimonio de Benedicto, contextualizando históricamente aquella decisión: «en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo misal, sino que este llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación de “creatividad”, lo cual llevó a menudo a deformaciones de la liturgia al límite de lo soportable», explica en su página 872 del libro del sello Mensajero. Así que su idea era promulgar normas claras con las que pretendía «liberar a los obispos de tener que valorar siempre de nuevo cómo responder a las diversas situaciones».

Entre otras críticas, se interpretó como una concesión a la Fraternidad San Pío X, algo que tacha de absolutamente falso. «Para mí era importante», explica en una de las innumerables entrevistas, «que la Iglesia fuera coherente con su pasado». «Que lo que antes era lo más sagrado en la Iglesia de repente se convierta en algo prohibido».

A lo largo de esta biografía, honda y reflexiva del pontificado de Benedicto XVI, se construye aquel debate eclesial, rico e importante. Se responde a las críticas de las asociaciones judías, que atacaban aquel texto del rito antiguo para el Viernes Santo: Oremus et pro perfidis judaeis, «Oremos también por los pérfidos judíos», que posteriormente cambió el mismo Papa. Y se recuerdan las palabras del cadernal Kurt Koch, calificando la reforma como la decisión más relevante de su pontificado.

 

Tender un puente, de James Martin, se convierte en documental producido por Scorsese

El libro Tender un puente, de James Martin, pasa a la gran pantalla en un documental producido por Martin Scorsese y dirigido por Evan Mascagni y Shannon Post. Se estrenará el próximo mes de junio en el Festival de Cine de Tribeca, que en su 20 aniversario lo ha seleccionado para la sección de Puntos de vista. El largometraje documental presenta al jesuita James Martin como sacerdote y como escritor afincado en Nueva York «que trabaja para conectar a la Iglesia católica con la comunidad LGBTQ+ mediante la compasión, la inclusión, el amor y la aceptación», según la nota de la selección del Festival. James Martin es redactor jefe de la Revista América, donde ha aparecido este artículo de Michael J O´Loughlin

El documental Tender un puente está basado en el libro del Padre Martin de 2018 del mismo nombre. «La película sigue al padre Martin y las vidas que ha impactado, incluyendo a una madre en duelo de la masacre de la discoteca gay Pulse, de Orlando, en de 2016; una familia con tres hermanos queer (LGTBIQ+) y un estudiante universitario que intenta reconciliar sus identidades gay y católica», reza un comunicado de los creadores del documental. 

«El Festival de Cine de Tribeca es el lugar perfecto para que estrenemos este documental», afirman en un comunicado Evan Mascagni y Shannon Post, directores y productores de la película. «Estamos muy orgullosos de esta película y agradecidos por la oportunidad de mostrarla entre tantos cineastas con talento, especialmente en el primer gran festival estadounidense que se celebra en persona este año y durante el mes del Orgullo».

El padre Martin dijo que se sintió movido a escribir su libro tras el tiroteo de 2016 en Pulse, un club nocturno gay en Orlando, que dejó 49 personas muertas. Ha instado a los líderes de la iglesia a ser más acogedores, haciendo hincapié en los aspectos de la enseñanza católica que llaman a tratar a las personas L.G.B.T. con «respeto, compasión y sensibilidad.» Algunos líderes católicos han criticado el ministerio del Padre Martin, desafiándolo a ser más claro sobre la enseñanza de la iglesia que condena la homosexualidad.

La película también presenta a Michael Voris, el fundador del sitio web Church Militant, que publica regularmente artículos y videos que denuncian al padre Martin y su ministerio.

En 2018, el padre Martin habló en el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín, una conferencia mundial organizada por la oficina de familia y laicos del Vaticano, sobre cómo las parroquias podrían acoger a los católicos L.G.B.T. Al año siguiente, fue recibido en audiencia privada por el Papa Francisco. En una declaración sobre el documental, el padre Martin dijo que espera que la película haga reflexionar a los católicos sobre cómo crear una iglesia más inclusiva. «Me alegró mucho saber que Tender un puente haya sido aceptada por el Festival de Cine de Tribeca, ya que ayudará a que más personas vean el tipo de alcance que la Iglesia Católica está haciendo con las personas L.G.B.T.», reconoció Martin. «Estoy especialmente agradecido a Martin Scorsese, el productor ejecutivo, y a Evan Mascagni y Shannon Post, los directores, por hacer un documental tan sensible con tantas voces diferentes. Rezo para que los líderes de las iglesias vean lo que es posible con este tipo de pastoral, y para que la gente de L.G.B.T. se sienta más bienvenida en la que, al fin y al cabo, es también su iglesia.»

El Festival de Cine de Tribeca fue fundado en 2002 para estimular la actividad económica en Nueva York tras los atentados de 2001 contra el World Trade Center, se celebrará del 9 al 20 de junio.

 

 

San José, el padre que habita en el silencio

Que la boca hable de aquello de lo que está lleno el corazón. Mateos 12,34

Una invitación universal expresada por el papa Francisco en su carta apostólica Patris Corde -Con corazón de padre-. Su dedicación este 2021 a san José ha propiciado que muchas voces y muchas miradas conduzcan hasta él. Hasta su silencio y hasta su corazón. Para Francisco, el deseo de iluminar la vida del padre de Jesús, protagonista silencioso en solo dos evangelios – Mateo y Lucas- es fruto de un tiempo duro como el de la pandemia. La experiencia universal en medio de la crisis ha revelado que «nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. […]

Reconocía con sus palabras la valiosa labor de muchas personas que cada día demuestran paciencia e infunden esperanza. Cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración» Como san José, «el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta». Y sin embargo, el suyo es «un protagonismo sin igual en la historia de la salvación».

Primera mirada ofrecida por el Grupo de Comunicación Loyola y que ha presentado a San José trabajador, esposo, padre y educador…Leonardo Boff en su libro San José, padre de Jesús en una sociedad sin padre ilumina las cuestiones actuales de la familia y de la figura del padre. El prólogo, de Paulo Coelho, expresa con estas bonitas palabras cómo el autor habla del padre de Jesús: «Me complazco en la idea de que la mesa en la que Jesús consagró el pan y el vino habría sido hecha por José, porque allí habría quedado impresa la huella de la mano de un carpintero anónimo que se ganaba la vida con el sudor de su rostro y, precisamente por ello, permitía que los milagros se manifestaran».

La siguiente voz es de mujer, Margarita Saldaña, y su mirada femenina conduce a lo más profundo de san José. Los ojos de las entrañas, subtitula. Desde las entrañas porque su silencio evoca el misterio sobre el que se alza su hijo, Jesús. Un relato que acerca la figura desde todo su ser. Desde su silencio profundo.

El silencio es el padre de la Palabra. En Nazaret hay solamente tres personas muy pobres que sencillamente se aman. Son aquellos que van a cambiar el rostro de la Tierra. Paul Claudel.

 

Peter Seewald: «Benedicto XVI ha llevado al papado a una nueva era»

El periodista alemán Peter Seewald lleva casi 30 años acompañando a Joseph Ratzinger profesionalmente. Nadie más idóneo que él para escribir un libro de dimensiones historiográficas como Benedicto XVI, una vida. Su trayectoria profesional está marcada por diversos hitos: la dirección del periódico Der Spiegel, entre 19881-1987. Su trabajo de redacción en Stern y en el semanario de Süddeutsche Zeitung. Y cómo no, su primera entrevista al cardenal Joseph Ratzinger en 1996, prefecto entonces para la Congregación para la Doctrina de la Fe.

De este primer encuentro nació una afinidad que se reflejó en el primer libro dedicado a Ratzinger: La sal de la tierra. Una obra escrita en colaboración con su protagonista escrita con la intención de retratarle fuera del marco ya extendido de Panzer cardenal o Gran Inquisidor. Además del giro profesional experimentó su propia conversión religiosa. Regresó al seno de la Iglesia Católica, aquella en la que fue educado en Baviera y de la que se distanció a los 19 años de edad para seguir la estela de marxismo. Con 42 años de edad, en plena madurez profesional, su regreso le acercó más aún a Ratzinger y asumió la misión de desenmascarar lo que ha llamado escandalosas manipulaciones orquestadas para oscurecer su imagen ante la opinión pública. Y ante nuevos proyectos literarios, fue descubriendo al hombre en tiempos de guerra; al sacerdote apodado el Mózart de la teología, al prefecto inspirado en el Evangelio y al papa teórico que se enfrentó con análisis certeros al irrefrenable proceso de secularización.

La biografía de Benedicto XVI es el resultado de mucho trabajo: entrevistas, selección, orden y redacción, entre otros. ¿Qué parte del proceso fue la más difícil para usted y por qué?

Sí, fue un enorme desafío. Si hubiera sabido lo que se avecinaba, probablemente nunca habría empezado. Pero una historia de vida tan única y significativa como la de Joseph Ratzinger debe abrumar a todos los biógrafos. Su trabajo es casi inmanejable. Además, las conversaciones con alrededor de cien testigos contemporáneos y con el propio Papa Benedicto han sacado a la luz mucha información nueva. Fue muy difícil traer este gigantesco material y la teología, que en parte es difícil de entender para los legos, o por ejemplo también los eventos del Concilio, a un lenguaje que hace que el libro sea emocionante. Como he escuchado de muchos lectores, esto obviamente ha tenido éxito. Siento que el libro se haya vuelto tan extenso. Pero ya he acortado 300 páginas. Es una gran historia.

Estamos orgullosos de publicar su libro porque creemos que usted es quien mejor conoce al Papa emérito. ¿Qué descubrió mientras escribía esta biografía y qué es lo que quiere conservar?

He acompañado a Joseph Ratzinger como periodista durante casi 30 años. Pero sólo a través del examen intensivo de la historia de su vida me di cuenta de él, lo que este hombre ha logrado para su iglesia y su fe en una biografía sin precedentes y lo que la disposición a sufrir estaba asociada a ello. Precisamente porque nunca fue la corriente principal, sino que siguió siendo un espíritu crítico e incómodo. La diferencia con muchos otros autores es que los análisis de Ratzinger fueron precisos. Se han probado a sí mismos a lo largo de las décadas.

Lo que también fue nuevo para mí era la contribución de Ratzinger a las reformas del Concilio Vaticano II, mucho mayor de lo que habíamos conocido anteriormente. Se puede decir: sin su contribución, el Consejo en su forma progresiva nunca habría existido.  A través del trabajo en la biografía del Papa me di cuenta de la valentía y la línea recta con la que defendía los principios del catolicismo, incluso al precio de la popularidad. Y con qué humildad asumió también tareas al servicio de la Iglesia a las que nunca había aspirado. Ya sea como obispo, prefecto de fe o Papa.

Ciertamente, hay diferencias de opinión sobre Benedicto XVI. Lo especial de él es que todos los ataques que recibió, todos los intentos de presentarlo al público como una marioneta, no pudieron evitar que se convirtiera, con sus millones de ejemplares, en el teólogo más leído de los tiempos modernos – y para innumerables fieles un icono de verdadera catolicidad y fidelidad al mensaje de Cristo-. Gente de todas las denominaciones e incluso ateos aprecian su inteligencia, su alta cultura, la voluntad de dialogar y por último, pero no menos importante, su forma de escribir, que lleva algo de música en su interior. Eso permanecerá. Al igual que su innovadora trilogía sobre Jesús y el histórico acto de resignación con el que cambió el papado. Creo que ya no habrá nadie como Benedicto XVI en la Cátedra de Pedro.

Benedicto XVI en más de 1000 páginas… ¿Con qué breve definición de Benedicto XVI lo presentaría al mundo?

Eso es difícil. Joseph Ratzinger es tan diverso y ha trabajado en posiciones muy diferentes durante muchas décadas que es imposible exprimir su trabajo en una definición corta. El «Süddeutsche Zeitung» una vez lo clasificó de esta manera: «No encaja en ningún cliché, ni el conservador ni el progresista». Ratzinger era «simplemente católico, con cuerpo y alma, una especie de navegante con una bata púrpura». Y esto fue especialmente cierto en el momento en que él, como pastor supremo, lideró la Iglesia Católica mundial con un claro liderazgo. Con él, todo el mundo sabía dónde estaba y que todo lo que representaba podría ser incómodo a veces, pero correspondía fielmente al mensaje del Evangelio, las enseñanzas de la Iglesia y los resultados del Concilio Vaticano II.

Podríamos decir que Benedicto XVI es uno de los principales intelectuales de nuestro tiempo, una voz autorizada de la razón y la fe, y, además, un maestro espiritual de las altas gracias que ayuda a la gente a conocer a Dios y a encontrarse a sí misma. Además, también es un destacado escritor espiritual. A alguien se le ocurrió la idea de proponerlo para el Premio Nobel de Literatura.

Siempre piensas que el Papa vive en una burbuja. ¿Qué fue lo que te acercó especialmente a él?

La imagen del Papa en una jaula dorada es común, pero es un cliché. En lo que respecta a Benedicto XVI, probablemente haya pocas personas que hayan tenido y sigan teniendo tantos contactos como él. Ya hasta su época de obispo, la colección de su correspondencia contiene 30.000 cartas. Ratzinger siempre estuvo bien informado, como Prefecto y como Papa. AComo emérito de 93 años, todavía sigue los eventos en la iglesia y el mundo muy intensamente. Me impresionó especialmente su disposición a aceptar a personas que no son de su convicción. Yo había dejado la Iglesia y de joven me había comprometido con el comunismo. No he conocido a nadie tan inteligente y al mismo tiempo tan simple y accesible; nadie que pudiera escucharte mejor y responderte con mayor precisión.

Su libro cuenta la vida entera de un hombre que tenía dos nombres: Ratzinger y Benedikt. ¿Hay dos biografías, Ratzinger y Benedicto?

No. El trabajo y las enseñanzas de Benedicto XVI muestran una impresionante continuidad y unidad. Su línea ya estaba establecida como un joven profesor, y nada ha cambiado. La historia del antiguo Ratzinger progresista, que a través de un «trauma» se ha convertido en un Ratzinger conservador a reaccionario, es una leyenda negra. Como prefecto de Fe tuvo una tarea muy difícil. Esa no es una posición para ser popularizada. También carecía de la comunicación correcta aquí, una y otra vez. Pero como Papa, el mundo podía ver cómo era realmente Ratzinger. Y que permaneció igual, sin importar su dignidad. No es vanidoso, ni tiene un aura estrictamente autoritaria. Todos los que lo han conocido personalmente informan de su amabilidad y ayuda. Esto ya es evidente en el ejemplo de Cristo, a quien Ratzinger ha tratado de seguir desde su infancia.

Su tarea es acercarnos a una figura extraordinaria de la historia de la iglesia. ¿Qué deberíamos recibir del trabajo de Benedicto XVI y su contribución a la Iglesia?

En última instancia, la historia juzgará la importancia de Benedicto XVI más allá de nuestro tiempo. Puedo imaginar que un día veremos en él al maestro eclesiástico de la modernidad, un hombre cuyo trabajo será una ayuda esencial para reconocer los errores de nuestro tiempo y un elemento indispensable para la reconstrucción de la Iglesia. Una cosa es cierta: ha llevado al papado a una nueva era y, como constructor de puentes entre lo viejo y lo nuevo, ha marcado el rumbo. Sería fatal para la Iglesia y el mundo ignorar su palabra.

 

Adiós a Carlos González Vallés, un hombre para la paz y la alegría

Paz y alegría. Con estas palabras firmaba el jesuita Carlos González Vallés en su blog y a él se las dedicamos hoy, el día de su fallecimiento con 95 años de edad. Esta expresión le retrata porque entre sus cualidades de autor prolífico, de profesor entregado, de hombre de vocación misionera, destacaba su carácter alegre y su sencillez humana con la que conseguía llegar a la gente. Sus reflexiones sobre la condición del hombre en el mundo eran la expresión de su mirada alegre y esperanzadora para afrontar con sencillez los retos más complejos de la vida. Nació en Logroño en 1925 en el seno de una familia que padeció las dificultades de la guerra civil y la ausencia del padre, muerto cuando él tenía 11 años. Y aún así, sus recuerdos guardaban el imborrable orgullo de un padre confiado plenamente en su hijo.

Con 16 años ingresó en la Compañía de Jesús y con 24 fue destinado a la India, donde encontró su hogar y cumplió con su vocación pastoral inmerso en sus comunidades. Estudió en la Universidad de Madrás y se licenció en Matemáticas en 1953. Fue ordenado en 1958 y destinado a enseñar Matemáticas en Ahmedabad.

Desde el principio fue consciente de que el inglés y el español eran suficientes para explicar matemáticas, pero no para llegar al corazón. Así que se volcó durante años en la inmersión lingüística del guyaratí. Conseguido su pleno dominio de la nueva lengua pudo ponerse al servicio de su misión, cambiándole la vida. Tradujo muchos conceptos matemáticos al gujarati para la Universidad de Gujarat. Incluso, contribuyó en gujarati a la enciclopedia Gnanganga sobre temas matemáticos. En la India publicó más de 70 libros sobre diversos temas: sociedad, familia, religión, moral, psicología de los que el Grupo de Comunicación Loyola atesora un buen número de sus títulos. Obtuvo numerosos premios, el Gobierno de Guyarat le otorgó cinco años seguidos el premio literario al mejor ensayo, en 1978 recibió la Medalla de Oro Ranyitram, el mayor galardón de la cultura guyaratí, y fue la primera y única vez que se ha concedido esta distinción a un extranjero.

En el año 2000 regresó a España. Una experiencia que le hizo sentirse migrante por partida doble. “Me sentí tan extraño cuando volví a España como me había sentido en la India al llegar allí”, decía. Y precisamente ese sentimiento le acercó más a la realidad: “Me sentí en casa en los dos sitios”. Por todo ello, con ese buen estado de ánimo que le distinguía escribió para Sal Terrae su último libro: Todos somos migrantes. Hoy, tras su último viaje, acogido en la Casa del Padre, nuestro deseo es que  la figura de Carlos González Vallés y su enorme y rico legado continúen inspirando sus sencillas palabras:

Es bueno encontrarnos.
En pantalla y corazón.
En compañía electrónica.
En Paz y Alegría.