Ahora de verdad, ¿sabes cómo perdonar?

Te queremos hablar de un libro que es ya un clásico de la literatura sobre «el Perdón». Y a pesar de que se publicó hace ya 27 años, sigue teniendo una fuerza increíble.

La intención de Jean Monbourquette al escribir Cómo perdonar fue proporcionar una guía práctica para aprender a perdonar. Pero perdonar de verdad. En profundidad. Siendo consciente y responsable del gran peso que tiene el poder decir: «te perdono».

Hay personas que, por muchos deseos que tengan de perdonar, se sienten bloqueadas en determinados momentos del proceso. Y lo que hace Jean Monbourquette es precisamente aclarar las confusiones. Porque perdonar no es algo fácil ni rápido. Ni para el cerebro, ni para el alma.  Y porque perdonar de verdad es transcurrir por un proceso la propuesta del libro se desarrolla a lo largo de 12 etapas.

Se trata, pues, de dar una serie de pasos para llegar a saber perdonarse de veras a uno mismo y a los demás, lo cual constituye una innegable fuente de gozo y de crecimiento interior. Y una de las virtudes del libro reside en que, con un lenguaje sencillo y vibrante, sabe unir armoniosamente la psicología, la espiritualidad y el mundo de las emociones y los sentimientos. El resultado es un libro sumamente útil, un tesoro de sabiduría que se ofrece a cualquier persona que quiera hacer la peregrinación interior en busca del perdón que sana y hace crecer.

Todo el mundo quiere hablar. ¿Queda alguien para escuchar?

Bastó una palabra, la voz de un saludo lleno de vida, de amistad, y también de misterio, para que las entrañas de Isabel se conmovieran ante la presencia de María. Hay palabras que despiertan y transforman, palabras que alientan y dan vida, palabras que acarician levantan. Pero en medio de tantas, son pocas. Corremos el riesgo de perdérnoslas en el mar de ruidos, quejas, cotilleos y lamentos fáciles.

Lo cierto es que hoy hablamos mucho, de muchas cosas y con mucha gente. Todo el mundo quiere hablar. ¿Quedará alguien para escuchar? Este es el gran interrogante que quiere resolver José García de Castro, SJ en su último libro.

La voz de tu saludo surge de la sorpresa y admiración ante el «milagro invisible que cada día acontece cuando decidimos comenzar una conversación». En un mundo tan universal y tan radicalmente abierto a la comunicación, generalmente no somos muy conscientes de todo lo que se mueve interiormente al comunicarnos. Por eso, en este libro, José García de Castro, nos ofrece unas reflexiones muy valiosas sobre todo lo que se implica al comunicamos, y del valor y función del lenguaje en nuestra vida y crecimiento espiritual. Podría ser una guía perfecta de reglas básicas para la buena comunicación. Especialmente para la comunicación del mensaje de Jesús hoy en día. Y lo que es mejor, para la construcción de eso que llamamos «Reino de Dios». Porque con la unión de las palabras más adecuadas, podemos ser buenos, hacernos mejores y hacer mejor este mundo que habitamos.

Un libro que nos habla de la comunicación, de las palabras y voces que les dan forma. Como las que generaron una conversión en aquél joven Íñigo de Loyola, que tuvo que aprender a distinguir y a relacionarse con las diferentes voces interiores. Y así, en esas conversaciones interiores, pudo empezar a reconocer la compañía y guía de Dios en multitud de situaciones a las que se enfrentaba. Conversaciones que construyeron una forma de contemplar a Dios y de vivir actuando, conversando: comunicando. Por eso este libro nos  ofrece un rastro de las palabras que dan forma al carácter propio conversacional ignaciano. Desde los ejercicios espirituales, hasta la conversación espiritual, pastoral, acompañamiento y discernimiento.

La voz de tu saludo es una pedagogía de la comunicación humana, un camino hacia las entrañas de la palabra, hacia ese horizonte desconocido del lenguaje que poco a poco se va desvelando en la medida en que «aprendemos a hablar desde la verdad y la humildad de lo que somos.

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Una mística de la proximidad

¿Quién fue Madeleine Delbrêl y por qué su vida se muestra hoy significativa para nosotros? Y esta es la pregunta que se plantea Mariola López Villanueva en este libro. Y es que Madeleine Delbrêl fue una mujer profundamente inquieta e inquietante para quienes la conocían, trataban o analizaban sus planteamientos.

Una mujer capaz de revelarse contra la ausencia de Dios en la vida más familiar, en las relaciones más domésticas o incluso en las conversaciones de ascensor. Alegría, humildad, cercanía y diálogo. Mucho diálogo. Porque a Madeleine le fascinaba la fuerza y el poder de las palabras suaves. Las que calman ánimos. Las que tienden puentes. Las que se abren a «un punto y seguido».

Madeleine fue una fuente de intercambio de ideas, de historias, valores y aprendizajes. Y de intercambio de experiencias de Dios. Un faro de esperanza justo allí, donde más costaba «hacer pie» en la densa oscuridad de la precariedad laboral, la insalubridad, marginación y pobreza. Allí actuaba la mísitica de la proximidad, encontrando a Dios en todas las cosas y en todos los rostros. En la periferia cercana. La urbana. En la periferia humana.

Y precisamente este itinerario espiritual que nos ofrece Mariola nos adentra en una vida tejida entrañablemente con los pequeños, muy humana y tomada por una insobornable alegría. Ella nos recuerda que «nuestros pasos avanzan por una calle, pero nuestro corazón late en el mundo entero». A su lado, el metro se convierte en un lugar sagrado, el café en un centro de gracia y los ruidos de la ciudad en la más extraordinaria de las liturgias.

Este libro quiere sumergirnos en esa dinámica de ternura y justicia, de contemplación y camino compartido que transitó esta mujer de periferias.

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Toda la pedagogía ignaciana al servicio de los educadores

Todo el saber educativo de la Compañía de Jesús recogido en un libro, Pedagogía ignaciana, de la colección Manresa al servicio de educadores que se sienten inspirados por la espiritualidad y la visión ignacianas y su impacto educativo. La vocación educativa es una tradición en permanente proceso de renovación. Desde aquellas primeras palabras escritas en 1556 por Pedro Ribadebeyra SJ por encargo del san Ignacio de Loyola al rey Felipe II de España «… todo el bien de la cristiandad y de todo el mundo depende de la bue­na institución de la juventud» hasta nuestros días, continúa desarrollándose en nuevos contexto y ante  nuevos desafíos y oportunidades. Una tradición viva y central que ha ido extendiéndose por todo el mundo respondiendo a diversas realidades. Siglos de experiencia iluminada desde las Constituciones, las congregaciones generales, las cartas de los padres generales, discursos, artículos, reflexiones y que hoy recoge el libro minuciosamente su editor, José Alberto Mesa, secretario de Educación de la Compañía de Jesús. El objetivo de la recopilación de este legado para ayudar a comprender el significado e importancia de la educación jesuita en toda su historia. Para dar testimonio de la fidelidad creativa que invita a las instituciones a realizar mejor su misión apostólica y para colaborar en la formación de profesores de educación secundaria y universitaria.

El prólogo está escrito por el padre general de la Compañía Jesús, Arturo Sosa, de quien Mesa también recoge dos interesante intervenciones del recién nombrado Prepósito: su discurso en Río de Janeiro en el marco del Congreso de Delegados JESEDU-Río2017: «La educación de la Compañía: una pedagogía al servicio de la formación de un ser humano reconciliado con sus semejantes, con la creación y con Dios» y su discurso en Loyola en julio de 2018 en el marco del Encuentro Mundial de Universidades de la Compañía de Jesús: «La universidad, fuente de vida reconciliada». Arturo Sosa invita a la lectura  de este libro y a puesta en práctica con entusiasmo, generosidad y audacia para ofrecer en muchas partes del mundo una educación de calidad que lleve a la excelencia humana. Tal es la propuesta y la marca educativa que Ignacio de Loyola y la Compañía de Jesús quieren brindar a la Iglesia y a la humanidad en su histórico devenir hacia la plenitud de Cristo.

El editor José Alberto Mesa incluye autores como Nadal, Ribadeneyra, Polanco y Ledesma y artículos de autores prominentes como John W. O’Malley, Gabriel Codina, John Padberg y Miguel Coll, «con el fin de clarificar los contextos históricos, culturales, filosóficos y pedagógicos en los que se desarrolla la educación de la Compañía a lo largo de los siglos».

«La educación es un factor de desarrollo humano a través de la cual se persiguen la justicia social, la reconciliación entre los seres hu­manos y con el medio ambiente; se promueve la paz y se detiene la violencia; se abren horizontes universales y trascendentes. Un ser humano educado sabe situar sus metas personales dentro de la búsqueda del bien común». 

Arturo Sosa SJ

San Óscar Romero la voz eterna de los sin voz

Las voces se alzan aclamando a San Romero de América. Ahora es la Iglesia la que pondrá una voz eterna a quien se proclamó en vida (Óscar Romero, El Salvador 1917-1980)  ‘la voz de los sin voz’. Este 14 de octubre de 2018 serán sus palabras de ternura, de humildad y de confianza en Jesucristo las que guíen por el camino hacia el Amor. “No es mi pobre palabra la que siembra esperanza y fe. Es que yo no soy más que el humilde resonar de Dios en este pueblo”, decía. Mártir por servirse de la ‘violencia del amor’ para alzar aquel grito de ¡cese la represión! en su última homilía, su canonización es la oportunidad de despertar nuestras conciencias e interpelar en nuestra responsabilidad, individual y colectiva. Que sus palabras toquen el corazón de quienes las lean y engendren en ellos también aquello nuevo que el mundo espera, escribía Henri J. M. Nouwen.

«He sido frecuentemente amenazado de muerte.

Debo decirle que, como cristiano,

no creo en la muerte sin resurrección.

Si me matan, resucitaré 

en el pueblo salvadoreño».

Agradecer desde el Grupo de Comunicación Loyola la férrea vocación de Monseñor Romero de expresar con palabras y con su propia vida, su fe profunda y esperanzadora, tan presente en nuestra obra. La ceremonia de canonización de Óscar Romero y Pablo VI es motivo de alegría para toda la iglesia.

«Jamás hemos predicado violencia.

 Solamente la violencia del amor,

 la que dejó a Cristo clavado en una cruz,

la que se hace cada uno para vencer sus egoísmos

y para que no haya desigualdades

tan crueles entre nosotros.

Esa violencia no es la de la espada,

la del odio.

Es la violencia del amor,

la de la fraternidad,

la que quiere convertir las armas

en hoces para el trabajo».

Hacia la beatificación del padre Arrupe

La Compañía de Jesús celebra con toda la alegría la apertura del proceso de beatificación de Pedro Arrupe (Bilbao 1907- Roma 1991). El padre general Arturo Sosa ha anunciado la noticia una vez el cardenal vicario de Roma, Angelo de Donatis, ha dado el visto bueno a que la diócesis de Roma —donde falleció Arrupe— abra este proceso de beatificación. Se cumple un deseo de hace muchos años hacia el que camina la Iglesia y el propio Arturo Sosa pide rezar por ello: “Para nosotros es una figura de gran importancia y queremos resaltar a una persona que vivió la santidad de una manera tan profunda y tan original en toda su vida: como joven, como jesuita, como maestro de novicios, como provincial y como general”, dijo hace unos días a los jesuitas.

La causa abierta no tiene en cuenta su gobierno sino a toda la persona que supo identificarse con el Señor a lo largo de su vida. Y el deseo compartido es el de ser capaces de encontrar «con el Señor la figura tan bella de lo que fue la vida de santidad del Padre Arrupe”, decía Sosa. Y pidió recuperar todo aquello que pueda ayudar con bien a cumplir con la causa. Recuperar personas que directa o indirectamente puedan dar testimonio de lo que fue su vida. Y pidió colaboración para lograr la demostración de la devoción real por el Padre Arrupe.

Arrupe reflejó al Cristo que habitaba dentro y que lo colmó de una humanidad profunda hasta su último día. La vida de Arrupe iluminó entonces e ilumina ahora. Irradió a quienes vivieron a su alrededor y fueron iluminados por su cercanía transparente, por su belleza interior y su libertad certera. La vida que renovó a la Compañía de Jesús desde la espiritualidad ignaciana al servicio de una fe fortalecida y una justicia aterrizada. Y también las vidas inspiradas por su herencia universal: sus libros, cartas, testimonios y escritos que reflejan su vivacidad, directa y profunda, y que siempre llegan al corazón.

“Me siento, hoy más que nunca, en las manos del Señor. Toda mi vida, desde mi juventud, he deseado estar en las manos del Señor. Y todavía hoy es lo único que deseo. Pero ciertamente hoy hay una gran diferencia: hoy es el Señor mismo el que tiene toda la iniciativa. Os aseguro que saberme y sentirme totalmente en sus manos es una experiencia muy profunda”.

(Renuncia de Arrupe el 3 de octubre de 1983 en la Congregación General 33) 

El Grupo de Comunicación Loyola atesora una parte importante de la obra de Pedro Arrupe y ha publicado diversos títulos cuyo protagonista es el Padre General que transformó el ritmo de la Compañía de Jesús. Dedicado a este hombre tan querido Ángel A. Pérez Gómez, SJ publicó La sonrisa de Arrupe. Una biografía en imágenes que narra en imágenes tiernas y únicas su valiosa biografía. Su memoria escrita sigue vigente hoy. José Antonio García sj publicó bajo el título Pasión por Cristo, pasión por la humanidad de Mensajero, un compendio de 14 intervenciones suyas sobre la vida religiosa, reflejo de la autenticidad de su vocación religiosa.

El fondo de ambos sellos lo conforman libros suyos que mantienen encendida la llama de su experiencia vital: Yo viví la bomba atómica, el legado más difundido desde estas editoriales; Memorias del P Arrupe. Este Japón increíble; y Aquí me tienes, señor. Apuntes de sus ejercicios espirituales (1965). Suman al catálogo documentos que rebosan la espiritualidad ignaciana que redescubrió, como el recientemente publicado en la colección Manresa: Pedro Arrupe, carisma ignaciano, de Darío Mollá sj o Orar con el Padre Arrupe de José Antonio García. Sus cartas iluminadoras y proféticas y documentos dedicados a sus hermanos jesuitas como son La identidad del jesuita en nuestros tiempos (Sal Terrae), una presentación de Miguel Mendizábal de textos de Arrupe, y La iglesia hoy y del futuro (con el prólogo del cardenal Tarancón).

La figura de Arrupe se impuso por su santidad activa, comprometida con los pobres y al servicio de la fe y de la justicia. Y diversos autores han querido inmortalizarla escribiendo su biografía y la semblanza de su sonrisa cautivadora y su presencia transparente: Pedro Miguel Lamet con Arrupe. Testigo del siglo XX, profeta del XXI o Martin Maier con Testigo y profeta.

Cada libro trata de contener la esencia de Arrupe: su entrega radical al amor de Dios:

«Es el secreto del maravilloso amor trinitario, que irrumpe cuando quiere en la vida de cada uno de una manera inesperada, inexpresable, irracional, irresistible, pero a la vez maravillosa y decisiva».